jueves, julio 23, 2009

Recuerdos desde el río

Ese día soplaba el pampero.
Soplaba y soplaba y nuestro velero se sacudía de banda a banda. Me acuerdo como si fuera hoy porque el miedo me atenazaba las manos. Me acuerdo porque me las descascaré casando las drisas del spinaker para que la vela puta no nos diera vuelta. Me acuerdo porque yo lo puteaba a mi viejo y él no paraba de repetirme:
-Escuchame, flaco, sino hicieras estas cosas conmigo, ¿qué anécdotas vas a contarle a tus hijos?
Íbamos en un cohete disparado por el río Capitán, una flecha azul y blanca que se recostaba sobre la banda derecha, con todo el trapo puesto y toda la fuerza en los obenques.
Me acuerdo que la proa le arrancaba quejidos al río, mientras el Cecil cabeceaba como nene loco y nos alejábamos cada vez más del caudal del Plata. Nunca me voy a olvidar de ese día encapotado y frío, de mis brazos rígidos y de los gritos sobre el viento.
Pero Old Panizza nos entrenó bien: 3 semanas después ganamos la Colón '98 casi caminando, con Vika como adrisante, Esteban como trimmer y yo de timonel. Y mi viejo, claro, que fue cortando salamín todo el viaje, mientras decía:
-Debería hacerle unas remeras a la tripulación, ¿no?

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