martes, febrero 24, 2009

Viejos y nuevos

Ayer estaba hablando con El Tony y se cortó la web. Y digo que estaba hablando con El Tony cuando en realidad hablaba con otras personitas también. Pero quería dedicarle este pensamiento a él, en particular.
El Tony fue uno de los malandras que se metió conmigo al agua y se convirtió en mi hermano. También hubo otros, sobre quienes ya hablé y seguiré hablando.
Hace años, El Tony partió de viaje y nunca volvió; se jue buscando LA ola y se pegó de frente con su mujer, un hogar y miles de aventuras. Sin embargo, antes de todo eso, El Tony surfeaba conmigo en la Playita del Puerto, en MDQ, y en el Muelle Roto de Ostende. Y también vivimos muchas aventuras y viajamos y conocimos mucha gente.
Pero ya me estoy perdiendo; decía que ayer, Tony, el hombre de mundo, el viajero, me recordó algo que había olvidado:
-Dejate de hinchar las pelotas, loco: yo me metí con vos entre los dientes del mar, más de una vez, y, que yo recuerde, no hubo un sólo revolcón ni ola machaza que te haya impedido salir a respirar. Nunca.
Ahora la pasa en Sudáfrica, muy cerquita de Jeffries Bay, pegando olones tremendos y esquivando tiburones pero, desde este pequeño lugar, le queríamos mandar uno de esos abrazos que nos dábamos de chiquitines y decirle que sí, que tiene razón, que siempre la tuvo y que, quizá, con un poco de suerte, siempre la tendrá.

3 comentarios:

Limada dijo...

Que así sea.

Barbie dijo...

..."no hubo un sólo revolcón ni ola machaza que te haya impedido salir a respirar"... no se si tendrá razón y so sobre que cosas, pero hoy me quiero quedar con esa frase del El Tony que se aplica al momento...
El que avisa no traiciona, la robé.
:)

Niño Errante dijo...

Limín: ¡Ojála!
Barbied: Gracias chei, por las palabras y la comprensión laboral. Estoy medio rebotino.
Cordialmente,
Yo.

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