jueves, marzo 26, 2009

Embrolles laberínticos

Hay días, papito, en que tu espiral se enrosca tanto que no deja espacio ni pa' abrir los ojos. En esos días te convencés de que necesitás un cucifai, cualquiera, que te ayude a desenrollar espirales, abrir los ojos y salir a la calle para darte el gusto de saber, con la certeza que sólo tienen los nenes, los locos y los desesperados, de que la vida sigue a pesar de todo, a pesar, incluso, de vos.

4 comentarios:

Limada dijo...

A mi eso me pasa alrededor de 4 veces a la semana, cosa cual es un buen promedio en comparación con otros tiempos u otras personas.
Sssta luego.

Barbie dijo...

No es poca cosa poder darte cuenta que la vida sigue... triste sería que te sentaras a esperar que no

El Dandy dijo...

Por mucho que uno se empeñe en negarlo, la vida tiene esa mala costumbre de arrastrarlo a uno.

Niño Errante dijo...

Hoy estoy demasiado limado para dar respuestas coherentes, así que digo sí, y listo.
Cordialmente,
Yo.

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