miércoles, julio 12, 2006

La violencia jamás será poesía

Voy cayendo lentamente hacia un vacío que es abismo.
No hay preguntas o respuestas, sólo queda el miedo.
Me tapo los oídos para no escuchar el llanto de los muertos.
Cierro los ojos para no ver la sangre de los mártires.
Pero la muerte sigue y sigue, ignorando indiferencias.
¿Y cómo podría callarme?
¿Dónde podría esconderme?
Parieron otro atentado,
otra cosecha de muertos inocentes.
En este juego los dados están cargados de plomo y se vacían -siempre- sobre nosotros,
el mundo del pueblo,
los giles.

22 comentarios:

Mavrakis dijo...

La literatura es un filtro insuficiente ante sucesos como los que referís...

Hace falta la Política. Pero, claro, el Poder la demoniza y produce su necesaria sensación de lejanía.

No hay que escribir a pesar de la violencia. Hay que hacer política para controlarla.

Niño Errante dijo...

mavra: es una reflexión interesante. Me inclino a pensar que el poder se vuelve elitista en cuanto a sí mismo, actúa un círculo privado al que nadie más debe acceder. El famoso status quo que previene el cambio.
Cordialmente,
Yo.

eggy dijo...

La política es justamente el juego de estos desgraciados, y nosotros, los logis, somos las fichitas que mueven sin consultarnos, y en ese juego no pierden nunca ni Oriente ni Occidente: pierde la gente, y la gente somos todos.
Hermano, dependemos de nosotros mismos, como cuerpo colectivo de seres humanos que nos conformamos con habitar la Tierra sin joder a nadie, pero que no se nos joda.
La politica es chamuyo, la manejan justamente politicos, quienes no han hecho a traves de los siglos otra cosa mas que hacer fracasar ideales que en la teoria han sido perfectos, pero que en la practica, aplicadas con egoismo, han servido solo como metodo de opresion (piensen el el liberalismo, el comunismo y todos los ismos posibles).
En el poder falta GENTE. Mientras sigan siendo animales politicos los que manejen los hilos, la salida seguira bloqueada.
No se, un garron lo de la India. La concha de la lora.

Persio dijo...

Con la politica no podemos jugar porque el juego ya de por sí es mugriento, esta en uno revolverse en la mierda o abrirse de una vez por todas.
Siempre atacarán contra los giles (nosotros el pueblo), habrá que luchar pacíficamente por el cambio que podemos lograr dentro de nuestro organismo para luego depositarlo en nuestros hermnnos.
siempre apareceran las larvas que querran sacar provecho de esa unión, pero con el conocimiento y el saber nadie podrá.
habrá que crear para mantenerse vivo.
Hali Bol!

mi otro yo dijo...

Directamente no se que puedo decir.
pero te dejo saludos, eso vale?

Desdichada dijo...

La violencia jamás sera poseída.

Al-Div@ dijo...

La política es compleja. Implica tranzar con todo el mundo, bajo la excusa de un fin último superior que en teoría, es el mejor para la mayoría. Implica el sacrificio de muchos. Implica un juego perverso de muertes. Pero es su naturaleza misma. Tosa corriente política, todo ideal, excluye a su oponente, pretende eliminarlo. De un lado y del otro. No sé cómo podríamos entrenarnos para la anarquía. Volver a fojas cero. Despolitizarnos sin matarnos entre nosotros. ¿No nos mataríamos por un pedazo de carne, por un hombre o una mujer, por algo?

No lo sé.

Apo dijo...

La violencia jamás será poesía. En eso estoy de acuerdo. Sin embargo, hay muertes que son poesía. Léase al respecto: Thomas de Quincey en "Del asesinato como una de las bellas artes" o bien, "Suicidios ejemplares" de Vila-Matas.
La muerte siempre está y es tan hermosa como cualquier hecho natural.
Pero no siempre. Por eso:
NO a los atentados terroristas
NO a la sangre inocente
NO al terrorismo de estado
NO a la violencia injusta.

Saludos!

CaboReyes! dijo...

Jamas lo será! alguien se podrá confundir tal vez, pero la poesía recaerá en todo caso... en la pena y gloria de los caídos

Niño Errante dijo...

¡Uf!
A todos: considero que la política debería ser un ámbito común para todo miembro de la sociedad. El problema reside en el supuesto proceso de jerarquización de la política que ha impuesto los vicios de las organizaciones jerarquicas más pequeñas: la verticalidad.
Si leemos lo ocurrido en las décadas del 20 al 30 notamos que hubo un intento por construir un mundo diferente -la Rusia posrevolucionaria- pero ese intento llegó a manos de políticos de carrera, esto es, de personas que idealizan y defienden el status quo. Y el mundo diferente se convirtió en una representación más de la verticalidad imperante.

No estoy muy seguro de que la ausencia de estados o leyes permita al ser humano alcanzar la armonía. Me inclino a pensar que ocurriría lo inverso y que, llegado el conflicto, los fuertes intentarán sojuzgar a los débiles. También considero que ese caos es inevitable porque la civilización tiene que destruirse para seguir existiendo. Si el paradigma de agotamiento actual no es depuesto por otro -ni mejor ni peor, sólo distinto- el ser humano camina hacia la extinción.
Cordialmente,
Yo.

P.D: Gracias por expresar una idea, un impulso. Hoy en día la mera participación es un elogio.

julieta dijo...

cúcheme una cosa essste muchachio.
Los muertos culpables vendrían a ser... ?

Porque ud sentencia sobre muertes inocentes, de la misma manera, cuénteme.. escucho atentamente

muertes culpables? ay meu deus, el inconsciente colectivo.

Niño Errante dijo...

Ah, no me salga con el inconsciente colectivo -lacaniano- que no le esissste, porfis.
Pues que le hay muertos que saben muy bien porque los han matado.
¿O usted piensa que no es así?
Cordialmente,
Yo.

Niño Errante dijo...

Aparte otra cosa (Chilavert dixit), yo me refería a la inocencia política de esos muertos: tomarse un tren en la estación de tu barrio no se igual que bajar de una lancha de desembarco en un país invadido, ¿o sí?
Cordialmente,
Yo.

M. dijo...

Es como el "inconSciente colectivo" siempre dice, la culpa es del peronismo.

Niño Errante dijo...

¡jajaja!
¿Le parece?
Cordialmente,
Yo.

m. dijo...

Y, sí, me parece, lo que Ud. describe en los inicios de los 2o, 30, también se gestó en el país, y se concretó en los 40, 50. Así fue como desaparecieron las corrientes políticas que estaban muy bien diferenciadas para llegar a esa "verticalidad", junto con la "profesionalización", abriendo el camino a la "corrupción".
Eso se vió muy claro, por ejemplo, en la forma en que se estructuraron los sindicatos: "verticalmente"

Mavrakis dijo...

El "verticalismo" tiene mala prensa pero es rigurosamente necesario. Si no, si se propone el "horizontalismo" a la bartola (cuya democracia es provechoso para hablar de Blog Kultur, pero no de Políticas), se llegan a los populismos totalizantes, al borramiento de todo mérito y de toda diferencia. Y esa liberación de las fuerzas de la Voluntad - fíjese usted las trampas del Progresismo - resulta ser, y es muy evidente, la misma lógica que la del Mercado: liberar las fuerzas productivas y resolver cualquier rigor en los gustos de los consumidores, es decir, de las meras mayorías "horizontales".

Niño Errante, no me diga que esto, además de complejizar más la cuestión, no es toda una delicia.

Saludos

m. dijo...

El "verticalismo" es un totalitarismo, porque anuló históricamente las diferencias idiológicas, esas mismas de las que hablás, Mavrakis. No te olvides que en las primeras décadas del siglo fue cuando se empezaron a diluir las diferentes corrientes políticas. Antes, el anarquismo se diferenciaba del comunismo, y este del socialismo.
Con respecto al mercado, lo que produce es justamente para las masas horizontales, que están definidas según la jerarquización impuesta. No existe "libre competencia", porque no es necesaria bajo una política hegemónica con una idiología de "base" homogénea.


Saludos
Así no se puede.

Niño Errante dijo...

A ver si entiendo:
*Mavra sostiene que la jerarquía y el verticalismo son necesarios, incluso positivos.
*M refuta estos dichos afirmando que el problema es el pensamiento único.

¿Estoy en lo correcto?

*Entonces agrego, para no ser menos, que el problema no es la verticalidad en sí misma sino el uso que le da el pensamiento único. En cualquier sistema representativo se eligen representantes para que estos ejecuten medidas, digamos, necesarias. Sabemos que 36 millones de monos en una gran asamblea no podríamos ejercer un gobierno efectivo.
¿Pero qué podemos hacer cuándo los representantes se aseguran de representar solamente los intereses de su clase para, por ejemplo, eternizarse en el poder? No hay una respuesta clara ante este problema. Bueno, sí la hay, romperlo todo; pero el caos favorece al violento y no parece una solución.
La verticalidad o el verticalismo empírico no basan su funcionamiento en el mérito sino en la pertenencia. Distinción fundamental a la hora de comprender la injusticia que comete este sistema. Y la diferencia se encarna en las posibilidades -reales- de cada clase, lo que hace que el mérito sea una lotería genética -mientras uno nazca en la clase correcta- o, cosa muy improbable, el destino y los planetas se comploten para que yo evite las trabas de la mía.
Como todo sistema basado en premios o castigos, el quid de la cuestión pasa por saber quién decide lo que está bien o mal y actuar en consecuencia, moviendo influencias o explotando debilidades. El pensamiento único reconoce esto como inteligencia, yo le diría astucia. Y me pregunto, ¿en eso consiste el mérito?
En cuánto al mercado y los populismos, si bien se comportan de forma similar, también es verdad que los consumidores están a merced de la moda -políticas, etc-, entelequia que no puede considerarse espontánea.
Me cansé de escribir.
Cordialmente,
Yo.

Niño Errante dijo...

La cosa no es sólo destruir sino corregir porque -aunque no creo que la única solución sea humanizar al demonio- si queremos llegar a Utopía debemos partir de algún lado.
Cordialmente,
Yo.

niñoespina dijo...

Y precisamente sobre el final llegó la descomplejización del problema. Creo que la cosas no se hacen bien porque no se parte de nada, sino de supuestas ideologías políticas creadas para satisfacer necesidades personales.
Necesidades que nacen y mueren del y para el poder.
No me gusta la política, así y todo leo y me instruyo.
De la de antes.
De la de ahora.
Hoy sobran partidos que emulan las ideologías que las fundaron. Nadie se reiventa, nadie tiene interés en la gente. Nadie completa una agenda pensando en los problemas de quienes los votaron.
Nunca voy a ceer en la política, ni en el filtro que nos separa de ella y, cómo no creo sentir deseos de sumergirme el ámbito donde se la cocina, no creo poder conocerla jamás.

Pero nada está perdido.
Acá creo, nuevamente, en Nietzche. Voluntad humana y no divina.
Someday.

niñoespina

Niño Errante dijo...

Vea, señor Espina, el problema no es la política. Es como la película esa que a uste' le gusta, Torrente, ¿la política te pega, te pica los huevillos? Nah, la mierda está en otro lado.
Concuerdo con Nietzche, humana, si tal condición es posible.
Cordialmente,
Yo.

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