viernes, agosto 26, 2005

Prestación.

Me movilizo, sí.
El otro día hablábamos de esto, de moverse en alguna dirección. Es importante saber hacia donde vamos o, al menos, clarificar las pretensiones acerca de nuestro destino. Me leo en esta línea y sé que la corrección va en desmedro de la comprensión del texto. El problema es la inmediatez de la sociedad y de mi turbada cabeza: no hay tiempo para más.
Y vos dijiste: hay que hacer algo, ya sea morir mil y un veces...
¡Cuánta verdad!
Qué poco le importa a la gente que al vecino se le incendie el presupuesto, vaciándosele la canasta familiar hasta que, en vez de familias, solamente pueden comer de ella individuos. Hay que hacer algo, lugar común que todos conocen y critican: socialista de café, soñador de pacotilla. Aunque no se quiera abandonar la comodidad que el sistema nos brinda (esos cinco o seis pesos que sobran y gastamos en los piringundines del consumismo), aunque pretendamos negar la realidad aduciendo que un individuo no puede, no debe, no podrá hacer diferencias.
Hay que hacer algo, ¿acaso podemos vivir sabiendo que nadamos en mierda?
Vislumbramos la fórmula de escapar; descubrirla es el mayor escollo.
¿Qué hacer?
¿Qué sirve?
¿Qué necesitamos?
En verdad no lo sé. Creo que nadie lo sabe fehacientemente. Por ahora lo que creo importante es prestar libros. Once de mis bichitos andan dando vueltas por bibliotecas ajenas. No sé si es meritorio - no lo creo - pero es la única posibilidad que tengo para "ayudar" al despertar de los míos.
Ojalá la verdad fuese como la siento.
Mi escritura sigue siendo críptica, Asiduo, siempre lo es cuando comienzo un texto. Se generaliza a partir de la corrección, cuando tomo el lugar del otro e intento descifrar lo que escribí. Pero no hay tiempo en este blog, no puede haberlo.
Algo hay que hacer.

"Del Tao Teb Tching: 'lo que permanece quieto es fácil de sostener' (de segundo apólogo chino)"
Leopoldo Marechal, Cuaderno de navegación.

6 comentarios:

El Asiduo dijo...

Si cuando hablamos lo hacemos correctamente, es decir los que nos escuchan nos entienden, y hablamos lo que pensamos. Porque entonces va a estar mal lo que escribimos, si escribimos lo que pensamos (un facilismo de la Inducción, facilmente refutable, pero que me alcanza para mostrar mi punto).

La correctitud es algo que en mi Oficio se puede demostrar (en ciertos casos o bajo ciertas hipótesis). Ahora bien, como demostrar la correctitud del pensamiento y por extensión de lo escrito (o hablado). Quién decide que es correcto pensar y qué no?

Niño Errante dijo...

Buena pregunta.
¿Qué es lo correcto? Igual yo hablaba de correción al escribir, de que mis escritos no resultasen crípticos.
La pregunta se muestra igualmente interesante: ¿qué es lo correcto? Supongo que la respuesta es imposible.
Desde ambos lados nos llamarían al silencio esgrimiendo infinidad de argumentos cuasi-válidos. Últimamente las discusiones políticas me parecen reuniones de sofistas: todo el mundo sabe arreglar al país, pero en sus vidas privadas son tan negligentes y malintencionados como los políticos.
La pregunta sigue teniendo esa magia de incógnita irresoluble (una paradoja). Lástima que seamos dos los que contestamos.

méndele dijo...

Este es mi segundo mensaje en su blog, Sr. Panizza, trataré de ser un poco menos... centrífugamente insultante.
Se pregunta qué hacer varias veces. Se pregunta, se discute socialista de café o soñador de pacotilla (¿quién es pacotilla?). Entonces, ante la falta de respuestas reales, presta libros. Sr. Panizza, yo soy un tipo que llama a combatir los dogmas, pero me manejo con ciertos... ehem... "paradigmas". Hipocresías de uno. El punto es que yo creo que lo que usted hace está bien, y muy bien. Pero hay algo aún más importante: que ese hacer algo lo divierta y le dé felicidad. El marxismo, por ejemplo, impide la felicidad. Entonces opto por la forma de lucha que más se acomode a mi sonrisa, que es la que usted, Sr. Panizza, ve y lee y escucha más o menos diariamente, no se la voy a repetir. Así, desordenada, a veces escandalosa, a veces radicalmente provocadora. Ya no voy a alterarme porque el mundo esté equivocado. Como hemos leído una vez en alguna parte: cambiaremos el mundo, pero si no lo logramos, al menos moriremos con la sonrisa de los mártires. Espero le sirva.

Niño Errante dijo...

Gracias por las participaciones muchachos. Sí, hacemos cosa, lo que podemos. Es un paso importante.
¿Qué blog? Ni sabía que tuvieses uno.
Vamos a dominar las mentes de los idiotas, Méndele, para hacerlos pensar.
¿No es extraño ese postulado? Y peligroso, por cierto.
Cordialmente,
Yo.

méndele dijo...

¿De qué blog está hablando, Sr. Panizza?
¿Usted sabe con quién está tratando?
¿Usted sabe quién soy yo?

Niño Errante dijo...

Seeee, fue una respuesta mística, por una lado al Asiduo, por otro a usted. Él tiene un blog, sucede que no lo sabía.
¿Entiende?
No se enoje camarada.

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