lunes, noviembre 05, 2007

Memorias

Cuando uno los vivía, esos instantes de risa parecían demasiado efímeros, como si el tiempo fuera también tirano en la felicidad. Luego, cuando uno los recuerda viéndolos estirarse a lo largo de la memoria, se vuelven mansos, como el fluir de un río que nunca termina, provocando sonrisas y lágrimas que no lastiman.

3 comentarios:

los bioy dijo...

¿y cómo se consigue eso che?

Anónimo dijo...

Muy cierto, ahora me pregunto...
Con los momentos de tristeza...dolor... pasa justamente a la inversa..? Ojalá ...

Niño Errante dijo...

bioy: puro huevo y concentración.Y fortuna a gusto.
anónimo: eehhh, mire, yo no sabría decirle. Me gustaría pensar que sí.
Cordialmente,
Yo.

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