TBA(y)
Mario Levrero sostiene que la vida de un hombre se reduce a una gran estación de ferrocarril desde la que parten numerosos trenes con porciones desiguales de su YO. Cada tren representa una experiencia, un proyecto, un deseo. Por eso cada YO-PASAJERO tiene una proporción relativa al interés que se ponga en cada tren.
Uno podría pensar que, con un horario preciso y los trasbordos correctos, la vida se simplificaría muchísimo. Pero no, viejo, uno vive en Argentina y sabe que, aquí, los trenes son un instrumento del Diablo.
Uno podría pensar que, con un horario preciso y los trasbordos correctos, la vida se simplificaría muchísimo. Pero no, viejo, uno vive en Argentina y sabe que, aquí, los trenes son un instrumento del Diablo.