sábado, febrero 17, 2007

TBA(y)

Mario Levrero sostiene que la vida de un hombre se reduce a una gran estación de ferrocarril desde la que parten numerosos trenes con porciones desiguales de su YO. Cada tren representa una experiencia, un proyecto, un deseo. Por eso cada YO-PASAJERO tiene una proporción relativa al interés que se ponga en cada tren.
Uno podría pensar que, con un horario preciso y los trasbordos correctos, la vida se simplificaría muchísimo. Pero no, viejo, uno vive en Argentina y sabe que, aquí, los trenes son un instrumento del Diablo.

6 comentarios:

mi otro yo dijo...

Un instrumento y sin ningún Yo que pueda consigo mismo.

Saludos!

niñoespina dijo...

¿Simplificar?
¿Con que fin?
Me quedo sin preocupación, viejo.

Anónimo dijo...

Señorita, es una vaga.
Escriba más y trate de no aburrime.

Niño Errante dijo...

su otredad: ¡qué feo!
espinoso: y claro, ¿para qué querés la preocupación?
anónimo: ¿?
Cordialmente,
Yo.

ECADEQUEIROZ dijo...

Por eso cada YO-PASAJERO tiene una proporción relativa al interés que se ponga en cada tren.

LINDO!!

Niño Errante dijo...

La lindura es de Levrero, no se crea...
Cordialmente,
Yo.

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