sábado, junio 23, 2007

Baldosón

Iba contento a comprar facturas y lo pisé. Claro, con tanta lluvia y tanta desidia municipal, el baldosón guardó suficiente barro como para enchastrarme el pantalón hasta la altura de los goivos.
Le rajé una puteada digna de +Buenos Aires.

7 comentarios:

yo, matías dijo...

a veces, la ciudad, se vuelve contra uno. odio las baldosas flojas, pero mucho más odio a nuestros queridos vecinos que no juntan la caquita de su perro. me saca eso.

Niño Errante dijo...

Ah, no, eso es imperdonable. Especialmente las viejas con palito que pasean esos perros dinosaurio con nombre de personas.
¡Por favor!
Cordialmente,
Yo.

Lolo Lontananzo dijo...

Niño: usted se queja, pero sepa que siempre se puede estar peor. Neuquén city, esta ubre tan patagónica y poco cosmopolita, está emplazada en un valle, o sea que hay desniveles en el terreno. Ojalá yo me quejara por las baldosas.
El problema acá es que cada quien hace la vereda como se le canta y en una misma calle hay desniveles de un metro. Se lo juro. Ahí andamos, todos caminando por las calles.
Desidia municipal nacional (?).

Niño Errante dijo...

¿Usted dice que Neuquén es la San Francisco sudamericana? Mire, le juro que no lo había pensado así.
Cordialmente,
Yo.

Lolo Lontananzo dijo...

Sí. Veo que comprendió a la perfección. En cualquier momento nos lleva un terremoto.

niñoespina dijo...

La ciudad está preciosa mi amigo, usté, como muchos otros, se queja de puro vicio.
Entre nos, me figure su cara de felicidad yendo tras las facturas y me desfiguré de la risa.

niñoespina

Niño Errante dijo...

La perversión no es sana compañera. De en serio.
Cordialmente,
Yo.

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