miércoles, junio 14, 2006

Es algo, no sé bien qué

La lluvia cae en gotas. Y la miro caer. Descubro en ella -en la lluvia que es gotas- un reflejo cristalino, casi puro. Me veo a mí mismo goteando a través de la lluvia y sueño con espejos pequeños donde miraré la diminuta forma de mi alma. Pero no son espejos sino gotas cristalinas que componen la lluvia, deslizándose por el paraguas y cayendo, inevitablemente, a un charco.
Ese algo, como una sensación resbalosa compartiendo un destino de barro, es mi ánimo de los días lluviosos.

6 comentarios:

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

a mi me pasa, que cuando llueve, me vuelvo lluvia, y es una sensacion rara, siento que cada vez que llueve, estoy naciendo.

Guadalupe dijo...

Let it be...
o

Déjese fluir

Niño Errante dijo...

Aaah, ¿cómo no sentirse revitalizado frente a la lluvia, aunque sea ácida?
Fluyo, navego cual barquito de papel por el cordón de una infancia que no se quiere olvidar. Sí.
Cordialmente,
Yo.

Juana (quir-k) dijo...

lo mejor de la lluvia es que la ciudad es MIA

Juana (quir-k) dijo...

ok....sone como el loco de cinema paradisso ("la piazza e mia, la piazza e mia")

Niño Errante dijo...

bueno, hay grandes hitos literarios sobre la propiedad: gollum, ricardo III, el fantasma de cumbres borrascosas, etc.
Usted no está loca, a lo sumo, tocadita.
Cordialmente,Yo.

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