jueves, julio 31, 2008

Onímidos obstinados

Se miró la mano y vio en ella el reflejo de un rayo de luz que se filtraba por la ventana. No le importó saber si era el Sol o el farol de la esquina; traía luz, calor, esperanza.
Se durmió pensando que cuando despertara miles de sonrisas entrarían volando por el balcón para susurrarle carcajadas al oído, carcajadas que sólo él podría escuchar.
Pero al abrir los ojos no escuchó nada y una parte de él siguió durmiendo, esperando que en alguno de sus despertares se rompan las cadenas que encierran su imaginación.

3 comentarios:

la Dama sol dijo...

que cosa las cosas que escribís.
En los períodos en dónde no escribías y tu blog permanecía impoluto por semanas, o meses, solía entrar a ver si había algo nuevo y siempre me quedaba tiste, a ver tu blog inmutable en la pantalla. Incluso llegué a borrarlo de mi lista de blogs, para dejarlo. Pero nunca pude. Y menso mal que ahora escribís.
Me gusta mucho tu blog!!!
Me gustan las imágenes que atormentan a tu cabeza.

Un beso.

Sol.

plashero dijo...

Más que tormenta, parece una canción de Diego Towers.
Por las dudas cerrá la ventana así no se mete nadie que vos no quieras.

Niño Errante dijo...

Les agradezco mucho, posta.
Cordialmente,
Yo.

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