La gente que camina por la calle arrastra sombras.
Son cristalinas como vidrio nuevo.
Pero a veces, las sombras se vuelven negras y pesadas.
Cada quien es dueño de llevar consigo la oscuridad que se le cante, el problema surge cuando intentan pasártela.
Suficiente tengo con vivir en Buenos Aires.
Gracias viejo, ya colaboré.