miércoles, febrero 01, 2006

Descomprimiendo II

Desde el parqué observo la sombra luminosa de una vela jugando con el techo, suena el cannon de Pachelbel.
Recuerdo haber criticado la fugacidad contemporánea en algún momento, ¿hoy tal vez?
Al final de la segunda botella el presente se enturbia y el único testigo es el rojo traslúcido, su aroma y el sabor del olvido.
La difusa luz borronea una sombra -mi enana- que acaba de bañarse.
Vuelvo al recuerdo de la fugacidad que adivino en el paso del tiempo, este instante irrepetible.
Es el misterio de la humanidad: transcurrir la vida encontrando el cómo que devela parte del secreto.


-Disculpame, ¿por casualidad tenés hora?
-¡Ojalá! Sólo tengo años, muchos, cada vez menos llevaderos.
Niño errrante, respuestas estúpidas a preguntas frecuentes.
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